17 de febrero de 2008

No Boys no Sex, no Sex no Baby, no Baby no Problem, NO SEX NO HAPPY

Hoy me enterado que mi padre y su novia tienen en su repertorio de películas bajadas de internet el clásico: Garganta profunda, al oír como la mencionaba accidentalmente me ha entrado la risa, yo estaba en el baño planchándome el pelo y de repente se me han pasado mil recuerdos por mi mente, todo lo que en mi vida que ha estado relacionado con el sexo en varios flashes. Me acuerdo cuando era pequeña y mis padres hablaban en el videoclub de coger películas de “amor y vaselina” yo interpreté aquello como películas en las que lloras al final porque son muy bonitas, pero nunca entendía para que era la vaselina…

La vez que al subirme a una escalera para llegar al último estante de un mueble, vi tres videos porno, me asusté, me puse roja y casi me caigo de la escalera, unos meses después volví a subir y allí, ya no había nada…

O aquella vez en el ordenador de casa de mi padre, cuando entré en la carpeta en la que ponía “Aquí”, ¿Quién imaginaba que a un hombre de 40 años le gustaban las asiáticas? Porque yo con 11 años no, no imaginaba que mis padres podía tener una vida sexual con sus respectivas parejas y que la respiración agitada en el cuarto de mi madre algunas noches significaba lo que significaba.

Yo jugaba con mis Barbies y las Barbies hacían el amor, normalmente a lo loco, pero yo a esa edad ya sabía lo que se metía y donde se metía, es más con 5 años yo ya sabía que las mamás se quedaban embarazadas porque los papás les metían su aparato y después de un rato de refregarse el papá soltaba un caldito y la mamá se quedaba embarazada. Pero aun así yo con mis 11 años no podía ver una escena de sexo en una película y no ponerme roja, me dedicaba a mirar a todas partes y la película de reojo.

Recuerdo cuando lo de perder la virginidad era algo tan lejano… y que aun así yo tenía claro que mi primera vez, fuera especial o no, lo haría con alguien que ya tuviera experiencia, que me quisiera y que me tratara bien. Yo en ese momento no tenía ni idea de que era el sexo, ni que era sentir calor en el vientre, y aun así tenía las cosas claras (menos mal, si no ya me veo perdiendo la virginidad con un cualquiera)

Me acuerdo de los primeros calores que sentí, y el morbo que tenía hablar con alguien sobre sexo, sobre todo si era un chico. Me acuerdo del primer escalocaliente que me provocaron solo unas cuantas palabras y esa vez que estaba dándome uno de mis primeros besos y que mi cuerpo reaccionó, chisporroteando de un modo muy sospechoso.

O mamá hace unos meses cuando me dijo que aquel fin de semana tenía que evacuar la casa porque iba a venir su “novio” y que no era plan de que yo estuviera por medio, talmente mi madre me echo de casa porque quería acostarse con él y yo me largué, algo molesta. Al poco tiempo vino Javier a Valencia y le pedí a mi madre que emigrará, lo hizo.

El día que mi padre me regaló preservativos y yo no sabía como tomármelo o cuando mi madre me ofreció y yo contesté: “vale” y ella asustada dijo: “¿Ya los quieres?”

El momento en el que abrí el fichero de Placeres de la noche y me sumergí en la novela erótico-romántica, unas semanas después senté a mis padres en el sofá de casa y les pedí que me regalaran esos libros en papel para navidad. Esparcí a mis vampiros sexys por todas partes y mis amigas y mi prima se engancharon tanto como yo.

El nombre de Vergara me persigue, lo atribuyo a el inicio de la palabra, Verga-, probablemente hace unos años no le hubiera prestado atención pero ahora se me hace inevitable.

La primera vez que toqué un condón se me quedó esta cara: :S, tenía una capa resbaladiza por encima y me costó caer para que era, siempre me había imaginado un preservativo seco y no viscoso, lo llené de agua y vi que no se rompía a pesar del peso que estaba sujetando, eso me quito algo de miedo.

-“Se ha roto”
-“¿QUÉ?” -se detiene el corazón, la respiración, el oxígeno deja de llegar a tus dedos de los pies y crees que vas a morir, miedo, miedo, miedo.
-“Nada, está bien”
-“Dios”.- Pero Dios no te devuelve el royo, después del susto se te han quitado las ganas de todo.

Cuando Javier me dijo por primera vez que quería robarme la flor yo me reí y pasé del tema, ¿Cuántas veces lo repitió después? Si incluso una vez le dije a mi madre: tengo un amigo que dice que quiere quitarme la virginidad, y ella contesto: Pues mejor con un amigo que con otra persona.

El año pasado quise escribir una escena erótica para mi libro, me costó muchísimo, más dejárselo a alguien para leerlo que escribirlo yo, quedó bonita aunque no se hizo fácil, al final la leyó mucha gente, la colgué en mi espacio y ha habido varias personas que me han felicitado por conseguir subirles los calores.

La semana pasada mi madre me mandó a dormir pronto porque había alquilado una peli subidita de tono.

Mis amigas y yo antes solo hablábamos de experiencias sexuales.

Cuando tenía 8 años una chica de 15 me preguntó a mi y a una amiga si nos hacíamos deditos, yo no sabía que era, me hice la lista y contesté enfadada que no, si me lo preguntaran ahora contestaría que conozco mejores formas para conseguir placer sexual.



Clímax: punto culminante…


Vivimos el sexo sin darnos cuenta e intentamos ocultarlo aposta por vergüenza…

1 comentario:

alitxu dijo...

xDDDD



lo entiendes??xDD


q partida che!xdD

te quieroo