9 de febrero de 2008

Dijon

Son las doce y media de la noche, un viernes de ordenador donde no hay ni un alma en el Messenger, al menos no un alma caritativa que de tema de conversación a esta pobre adolescente que se muere de asco ante el ordenador portátil de su madre.
Mama se ha ido a trabajar, ya estoy acostumbrada a sus turnos, ni siquiera temo quedarme sola, antes aun me daba algo de canguelo, ahora solo me evado, finjo que no tengo nada que buscar en la cocina, ni mirarme a ningún espejo, recorro el pasillo corriendo y tengo casi todas las luces de la casa encendidas, pero no pasa nada, no tengo miedo xD
No se porque de repente me he acordado de Dijon, quería hacer una entrada entretenida y un flash ha llegado a mi mente sobre este verano. Hace poco dije que cuando fuera abuela me iría a vivir allí, no quiero ser abuela, ni vieja y tampoco quiero vivir allí, ni siquiera se si quiero volver, sin embargo si que se, que ha sido una de las ciudades que más me ha gustado de todas las que conozco. Dijon es una ciudad del este de Francia, concretamente aquí:



En wikipedia enumeran un par de cosas de ella y remarcan que: Es famosa mundialmente la mostaza de allí.

No me gusta la mostaza así que no le di demasiada importancia. El cielo no llegaba a ser azul del todo, si no que tenía un tono gris perla bastante dramático, pero eso era algo a lo que me había acostumbrado en Lyon durante el día que pasamos allí antes de llegar a mi ciudad favorita. Las casas, al menos las del centro urbano, tenían una estética antigua, típica de películas. Mi tía había conseguido habitación en la avenida principal de la ciudad y al asomarte por el balcón de la habitación podías ver lo que quedaba del casco antiguo, preparado para grabarlo o fotografiarlo con una cámara.



Pasamos allí dos días creo, no lo recuerdo, pero se que me gustó, que cada cosa que veía me parecía más bonita que la anterior, que era una ciudad preciosa para vivir… Me trasmitió calma, limpieza, estaba llena de gente y aun así no apestaba a coche, hacia una temperatura perfecta, el viento te acariciaba. Un lugar para pasar más de dos o tres días, aun que solo fuera para pasear.



Y por supuesto no se me olvidan los jardines y el oso, me impactó mucho porque incluso en Francia me perseguía Ramón, mi oso favorito, jejejejeje, me enamoré del oso cuando lo vi y me hice una foto con él y todo.

Sorry porque las fotos no son las que tomé yo, no las tengo en este ordenador, puede que haga un album con ellas, pero no solo con las de Dijon, si no con las de todo el viaje.

PD:Fué un viaje increible, lo pase mal a ratos, pero valió la pena.

PD2: Tengo por ahí un diario de viaje que escribí a modo de carta para mandarselo a Aza, puede que lo pase a ordenador y lo ponga aquí.

kisus!! si eso ya haré una entrada sobre la película de hoy, por cierto, una de las metas cumplidas: reirme hasta llorar ^^

1 comentario:

James Joyce dijo...

Nunca dejes de viajar, cuando no lo hagas con el cuerpo hazlo con el alma.

Has estado en París...?

Besos