22 de mayo de 2015

Sombra de lo que eras.

Quién te mira y quién te ve.

El que te ve sin mirarte y te parte el alma, como se parten las copas en mis manos cuando el día va mal. Quien te mira y te remira sin llegar a verte nunca, sin entender una mierda. Quien quiere verte y no puede, quien quiere solo mirarte y lo goza, sobre todo si puede palpar. Quien crees que te ve, pero está ciego. Quien crees que te ve, pero solo pretendía mirar y salir corriendo.

Quien te mira aterrado por lo que ve, quien te aterra cuando te mira porque te ve. Y no estás preparada.

Quien te mira, quien te ve, con la sonrisa pintada  y el maquillaje manchándote las lágrimas. En este pozo sin fondo
que es tu vida.  




7 de octubre de 2014

Sarpullidos.

A Lucía le pica la cabeza, no es que realmente le pique la cabeza, pero se la rasca. Luego se rasca la cara, las manos, los brazos, y bosteza, y se muerde la mejilla por dentro, y mira a su alrededor, y suspira, y se rasca. Está nerviosa. 

Él gira la esquina, sus ojos no tardan en toparse. Lucía deja de rascarse porque no quiere que él la vea nerviosa, se pone tiesa y levanta la barbilla. Quiere que crea que controla la situación, pero hace meses que no la controla. Hace meses que cuando quedan, a ella le tiemblan las piernas y se siente ansiosa por ello. Débil. Extraña. Lucía la del corazón de piedra, la que en vez de vivir sobrevive, está enamorada y eso la asusta.  No sabe en que polvo dejó de ser un polvo, ni cuando obtuvo el poder de hacer polvo su corazón.

 Y aun así no lo hace. 

Él la cuida como si no supiera que Lucía es de las que se cuidan solas. Le dice que la quiere sin tapujos, incluso cuando ella llega con ganas de pelea. Confía en ella y jamás la traicionaría. La desea, con cada poro de su piel, con cada terminación nerviosa, con cada palabra y gesto. La ama.

 Lucía  cree que sus rodillas son ahora de gelatina. Se siente como una niña y no puede dejar de pensar que le pica, le pica el alma de amor.

3 de febrero de 2014

Verdades como puños.

Ahora que el cajón vacío vuelve a estar lleno, que  entiendo en mi día a día eso de "donde habita el olvido". Que mis sábanas han dejado de estar frías para ser calentadas, y que nada, nada, nada huele a ti. Ahora te digo, que puedes quedarte con esos días en los que yo no merecía un rato, con los "te quiero" por costumbre, con la vulgaridad de nuestro amor, con todos esos tirayafloja. Con mis besos, con todos ellos, del primero al último, porque ambos te los di yo. Con mis "buenos días amor", con mis "buenas noches, cielo". Con todos los "para siempre" que ahora se han vuelto jamases. Con mis sonrisas, quédatelas, ya me inventaré unas nuevas. Con los regalos, con los orgasmos, con los susurros y los chistes malos. Con mi ignorancia y mi voz de niña. Con los planes de futuro que ahora podrás tener con otra. Con los celos, los míos y los tuyos. Con mi incertidumbre y tu (falsa) seguridad. Con el perro que no íbamos a tener y la casa que no me ibas a comprar. Con todas esas películas sangrientas que yo hubiese visto por tu insistencia y todos esos libros que te recomendé que nunca leerías. Con los segundos, minutos, horas y días que te he dedicado. Para ti,  ya no quiero nada de eso, ni las fotos que nos hicimos ni las que nos podríamos haber hecho. 


Pero sobre todo quédate con mi ilusión, porque la ilusión fue lo que me llevó hasta a ti y a ella tampoco la quiero.

25 de enero de 2014

Musas


Era jodidamente guapa, ni más ni menos, era una musa en medio de un supermercado. Poniendo sus manos sobre los productos que iba a coger, moviéndose por los pasillos de las neveras y los congeladores. Entre frutas, verduras y leches. Aquella chica era una diosa sin ser consciente de ello. 

Tenía una de esas melenas que piden a gritos que metas la mano dentro, una piel que recorrer con la punta de la nariz, y esos labios... Siempre he sido un poco idealista, siempre me ha gustado ver en lo poco el infinito, pero tampoco me pasa con cualquier cosa. Es cierto que camino por la vida esperando encontrar ese tipo de situaciones, situaciones como ella, de las que te llenan la cabeza de pájaros y te pierdes, de las que sabes que seguro que acaban estrellándote, de las que no te sientes merecedor pero que ojalá pudieras merecer. La quieres para ti desde el momento en el que la ves, y sabes que cuando se le caen las llaves del bolsillo y sigue andando dejándolas en el suelo, el destino te está mandando un mensaje "Coge esas putas llaves y dentro de tu vileza y egoísmo se su héroe hoy"

Y eso hice, dejé que pagara la compra con sus llaves en mi bolsillo, dejé que recorriera la calle de arriba abajo buscándolas mientras me fumaba un cigarro en un portal, y cuando se sentó en el bordillo de la acera y dijo "Joder, joder, joder..." supe que era mi momento, que era cuando yo entraba en escena. 

Caminé hacia ella  mientras me sacaba las llaves del bolsillo y tiraba el final del cigarro a la calzada. Me coloqué lo bastante cerca como para poder mirarla bien y saber que sí, que quería follármela en una cama con velas aromáticas y en el váter del peor tugurio, que quería tomar algo de lo que no era merecedor y de alguna forma mancillar cada poro de su piel. 

-Perdona, ¿Son tuyas?- Alcé las llaves, claro que eran suyas.- Creo que se te han caído en el supermercado.



15 de diciembre de 2013

21

Me hago mayor.
 Ahora bebo café, no me mojo el pelo cuando me baño en piscinas y hablo sobre el mal tiempo, que empiece a leer prensa es inminente.


-Felicidades yo.
-Gracias yo.

10 de diciembre de 2013

Lucía y el sexo (Sin amor)

Lucía piensa que lo mejor para el sexo sin compromiso es sentir algo de asco hacia la otra persona, ese asco morboso que te permite follártelo pero nunca enamorarte. Este asco va desde lo físico hasta lo intelectual. Durante algunos años cometió el error de acostarse con gente encantadora pero siempre acababa mal, así que ahora solo lo hace con capullos, con analfabetos, con viciosos, con gente con tics que le ponen nerviosa, con alguno que besa fatal, con otros que no saben pronunciar bien la palabra "esternocleidomastoideo", con tíos con novia... Lo positivo del método es que no les coges cariño y cuando quieres mandarles a la mierda no sientes pena.

Claudia no piensa en el sexo sin compromiso, Claudia lo tiene y siempre acaba enamorada. A Claudia le gusta que la cubran a caricias, que le digan cosas bonitas y se despidan de ella con un beso en los labios. Lucía con "Un gracias por todo" se queda contenta y en cuanto llega a casa se ducha, para que no quede ni rastro de olor del otro, le repugna oler a otro. Claudia se enamora de quien se la tira y Lucía, sin llegar a tocarla, está enamorada de Claudia. Claudia adora cogerle la mano al chico que le gusta y Lucía solo caminaría de la mano de Claudia.

Lucía se siente más sola que nunca. 

Claudia está enamorándose otra vez.


3 de diciembre de 2013

La cosa va de salidos, el otro día leí un texto que me gustó y decidí hacer la versión femenina, ojalá todas las colaboraciones fueran así. Gracias por animar mis días y darme motivos para atreverme a escribir. 

...

          Así que, esa misma mañana, se marchó. Eran las siete. Muy temprano. Había triunfado esa noche, menuda tía y menudo polvo. No tenía pegas.

           La encontré tarde y un poco empapada en chupitos, pero se dejaba y eso me encanta. Comenzó a manchar con sudor su vestido dentro de la discoteca. Salimos fuera para respirar un poco. Era bastante guapa, no una portada de Vogue,pero sexy a su modo y con ojos de leopardo desnutrido.

            Fumamos uno enfrente del otro; luego noté el sabor a cerilla en su lengua.

           Le ofrecí ir a mi casa y no dudó, es más, casi me lleva ella a mí. Nos arrancamos  la ropa en mi sofá. Se rompió el tanga intentando quitárselo, cosa que le dio igual. Me montó sin tiempos muertos. Saboreé su cuello, sus pezones y sus hombros. Abrí sus nalgas y la penetré hasta el fondo.Me pidió que le apretase los muslos y le arañase la espalda, que la cogiese del pelo y jugase con ella. Hice lo que quise con su cuerpo: no paraba de sonreír. Soy un cerdo.

          Justo antes de acabar, decidí que era muy cruel correrse dentro, por lo que lo hice en su cara. Sin permiso.

         Cayó rendida en mi cama. Despertó sobre las siete y se largó. Ni siquiera recuerdo el color de su vestido, solo consigo acordarme de un detalle: los tacones le quedaban grandes. 

Aarón


          Encontré el vestido entre sus pantalones, me enfundé en él, dejé el tanga roto de recuerdo en el suelo de su habitación y a eso de las siete y cuarto ya estaba cogiendo el metro de vuelta a casa. Me gustan los trabajos limpios y las despedidas silenciosas. 

          Dio conmigo cuando yo ya iba borracha y cachonda, la noche aburre, la noche es una mierda cuando te pones selectiva. Él era guapo, olía bien y a mi ya me picaba el vestido de sudarlo con tanto baile.

          Fuera le pedí que me encendiera un cigarro, me lo fumé como una de esas mujeres interesantes de las películas, las que te dicen con sus caladas que les gusta llevarse cosas a los labios, luego le dejé que me comiera la boca. 

         Me ofreció su casa y acepté, en mi casa hace tiempo que ya no dejo entrar a nadie. De haber tenido unas tijeras para cortarle la ropa... y mi tanga, mi puto tanga, un tirón y a la mierda, es mejor ir sin nada que con ese trasto metido en el culo. Lo monté sin tiempos muertos. Para él todas mis ganas de polvos frustrados. Le mordí los labios, los dedos y la cadera. Le pedí que me apretase los muslos, me arañase la espalda y me tirase del pelo. Que entrase hasta el fondo "Más fuerte". Hice lo que quise con mi cuerpo: no paraba de sonreír. Soy una zorra ¿Y qué? 

         Decidió no correrse dentro, lo hizo en mi cara. Sin permiso. Fue un cerdo.

        Papel, agua, jabón... Caí rendida en la cama, el placer de dormir con un desconocido. Me desperté y me largué. Ni siquiera recuerdo su nombre. Y por cierto, he de ponerle una plantilla a estos tacones, me quedan grandes.

Ari




29 de noviembre de 2013

Trincheras Parte 2

Que te jodan, Claudia. 

Lo lee y se echa a llorar.

Acaba de notar como Lucía le desgarra el alma y se la zampa de un bocado, se siente Juno siendo devorada por su padre. Los dientes de Lucía se le clavan en la piel, le duelen los brazos, las piernas se vuelven pesadas, de piedra pasan a flan y se derrumba en el suelo en alguna calle vacía de la ciudad. Piensa que si hay un pozo emocional ella acaba de caer en él, que su jugada de la carta no ha salido bien, que no ha conseguido reblandecer el corazón de Lucía, que se ha quedado sola, con las ganas de amar oprimiéndole el pecho y sin nadie a quien escupirle todo ese amor. 

llora de impotencia, porque no sabe perder, porque nunca lo ha hecho, porque aunque otros hayan llegado con traiciones y  condescendencia, con negativas y torturas, nada duele más que ver la espalda de quien tenía tu alma, alejándose de ti porque ya no te aguanta. 

Claudia nunca ha querido a nadie de verdad, ha querido mucho, ha querido hasta perder todas las ganas, pero de verdad no. Claudia se ha querido mucho a si misma y en consecuencia ha querido sacrificándose, cree que así puede demostrar su amor. Claudia necesita ser una mártir para sentir que hace bien las cosas, pero cuando ya no puede dar más se le merma el ánimo y se desencanta. Tiene un alto listón que nadie puede saltar, ella sube y baja a la gente a su antojo dándole mayor o menor importancia, pero al final todos tienen la misma, ninguna, porque Claudia cuando llega la hora de dormir aunque llora por estar sola, llora por su propio dolor y no por el de los demás. A Claudia le han pegado mucho porque Claudia se ha dejado pegar, y con cada golpe que ha recibido el dolor ha sido menor y la insatisfacción mayor. Le gusta el drama, le gusta sufrir y sabe olvidar. Sabe cerrar los ojos y olvidar a las personas y quedarse con los hechos, sabe dejar de amar o de fingir que lo hacía, y cuando se dice a si misma "Ni una lágrima más" es ni una lagrima más. Sufre porque le gusta y cuando le apetece, corta el grifo del sufrir.

Pero ahora es distinto, acaba de perder a su otra mitad, acaba de ser desterrada, exiliada y da igual cuanto puedan quererle otros, cuanto se quiera a si misma, Lucía ya no la quiere y su vida acaba de perder el sentido.

Que me jodan, Lucía. 

Envía.

 Y busca en la agenda el teléfono de algún idiota que le de casa esa noche a cambio de abrirse de piernas. 



26 de noviembre de 2013

Trincheras

Lucía lleva fuera de casa todo el día, le arde la planta de los pies porque esas nuevas botas que se ha comprado son una mierda y se ha estado clavando la suela y el calcetín, tiene ganas de sentarse en el sofá y quitárselas, meterse en la ducha y culminar ese día de invierno con agua caliente. Desde que Claudia se fue Lucía no ha encendido la estufa, solamente se abriga y procura tener las ventanas cerradas, se dice a si misma que es para no gastar más luz, pero la realidad es que sabe que si enciende la estufa recordará a Claudia sentada delante de ella, hecha un ovillo y quemándose las espinillas. 

Casi arrastra los pies por el patio del rellano hasta el ascensor, lleva la bandolera a un hombro y eso le hace parecer una desequilibrada. Está cansada pero feliz, incluso sabiendo el silencio que le espera al llegar a casa. Todo es perfecto hasta que encuentra esa jodida carta sobre el felpudo. 

Querida Lucía, 


Hoy he vuelto a casa y he visto que has cambiado la cerradura, primero he pensado que se te habrían perdido las llaves y que por precaución lo has hecho, pero tras meditarlo un poco me he dado cuenta de que en los años que te conozco tú nunca has perdido nada, que la única que pierde cosas de las dos soy yo, así que he entendido que si has cambiado la cerradura era para que alguien no entrara.

He pensado en llamarte, hasta he cogido el móvil y me he ido al registro de llamadas, y después de bajar mucho he encontrado tu número y he visto la fecha de la última vez que hablamos, hacía más de un mes y entonces he entendido porque has decidido cambiar la cerradura. Ese día que hablamos te dejé preparada en el microondas una lasaña de la casa de comidas lista para calentar, te lo dije animada mientras hacía la maleta para marcharme, y me dijiste "Esta noche podríamos ir al cine" y te contesté que sí, que me apetecía ir al cine contigo, aunque realmente no tuviese ganas, espero que esa noche fueras al cine sin mi porque se como odias cuando alguien te da plantón. 

Creía que este momento no llegaría, creía que jamás encontraría la puerta cerrada y ahora más que nunca necesito entrar. Pero te quiero Lucía, aunque creas que no lo hago, aunque me consideres una egoista que no piensa más que en si misma, yo te quiero y por eso me marcho. Me marcho incluso sabiendo que al otro lado están mi estufa y tus brazos, porque te quiero Lucía, porque se que cuando estoy te hago infeliz. 


Con amor, Claudia. 

Lucía lee y relee la nota. Se olvida del dolor de pies y permanece allí plantada frente a la puerta cerrada, piensa en lo que debe haber sentido Claudia y tiene ganas de llamarla y pedirle que vuelva a casa. Llega a sacar el móvil, a buscar esa llamada de la que habla ella, pero corrige el rumbo. 

Que te jodan Claudia. 

Le da a enviar y entra en casa.


14 de octubre de 2013

The Lonely

Claudia se ha vuelto a marchar, Lucía lo ha sabido al entrar en casa y encontrarse todas las ventanas abiertas "Para que se airee la casa". Claudia siempre deja al irse un frío silencioso, o un silencio frío ¿Qué más da? El caso es que se ha ido.

Cuando Claudia no está se siente una calma incómoda, como si no le pusieran canción a unos créditos finales, como el vacío sentimental tras una discusión en la que se han dicho cosas terribles. Lucía no sabe si poner música para llenar el hueco que ha dejado Claudia, o si llenarse la boca con tierra de las macetas ¿Ahora quién regará las plantas? ¿Quién se va a preocupar del resto de cosas en las que Lucía no pierde el tiempo? ¿Quién les dirá a los de las compañías telefónicas de forma educada que no quieren cambiarse a otra? ¿Quién va a impedir que Lucía vuelva a ponerse su piel de titanio? 

Acaba fumándose un cigarro en el salón, como venganza, porque Claudia no le deja y ahora ella puede hacer lo que quiere, porque es su casa, su jodida y vacía casa. Apaga el cigarro sobre el sofá haciendo un agujero en el tapizado y le da absolutamente igual, porque ahora todo le da absolutamente igual, porque ya no piensa recoger los pelos de la ducha hasta que esta no deje de tragar, ya no bajará la tapa cuando mee, ni se preocupará de que todo el mundo se sienta a gusto. Ya no le va a decir "Gracias" a nadie, ni llamará para felicitar los cumpleaños. No se pondrá los cascos para poder ver algo en el ordenador mientras la tele está encendida, va a comer mierda todos los días y se comprará uno de esos botes gigantes de Nutella. Se duchará hasta que el agua salga fría, y ya nunca jamás volverá a hacer la cama para tener que deshacerla a la noche siguiente. 

Cambiará la puta cerradura para que Claudia ya no pueda volver, y si vuelve y quiere entrar, que pida permiso. Está harta de la debilidad de Claudia, de su afán de protagonismo, de sus cambios de humor, de su carácter enamoradizo, de sus lágrimas de cocodrilo, de sus "Te quiero" despilfarrados, de sus novios idiotas, de sus caprichos, de su colonia, de su color de pelo, de sus zapatos, de su molesta pedantería, de sus frases largas y complejas,  de sus planes... Está harta de ella y de esa necesidad de creer en el amor y descreer a la primera de cambio, cuando lo mejor es no creer y no creer para siempre. Está harta de su capacidad de perdonar y de pedir perdón, y está vez se niega a perdonarla si vuelve, se niega, ni abrazos ni mierdas, esta vez si vuelve se quedará en la calle, que otro imbécil la recoja, ella ya ha tenido suficiente. 



3 de octubre de 2013

Asleep

Las noches que no duermo no duermo porque no puedo. 
Las noches que no duermo es porque se me instala un parásito en el torax que me constriñe.
Las noches que no duermo doy vueltas por la cama, sudo, leo, cuento ovejas, cuento muchísimas ovejas, pienso, doy vueltas y sigo contando. 
Las noches que duermo me río de los insomnes de twitter, las noches que no lo hago comprendo perfectamente que nos cuenten a todos que no pueden dormir, es mucho más divertido que contar ovejas. 
Las noches que no duermo son una pesadilla.


13 de septiembre de 2013

De vuelta a la realidad.

No quería hacer esta entrada, llevo todo el verano desaparecida y al volver no quería escribir sobre esto, pero la verdad es que es sobre lo único que tengo ganas de escribir. 
Estos ultimos meses han sido de lo más intensos, me encantaría poder extenderme con el viaje a Malta o con el Campus Potter, y puede que si me anime esas sean las siguientes entradas (Pero lo dudo porque soy una vaga). No me puse a escribir a la vuelta del viaje a Canarias porque todo había sido tan perfecto que no tenía ningunas ganas de compartirlo, tenía ganas de gritarle al mundo que era feliz y por lo general para mi, mantener el silencio en este blog es demostrar lo contenta y feliz que estoy (Triste pero cierto). Mi semana allí fue una maravilla, pude pegar mi hombro al que es ahora mi novio y me sentí como en un cuento de hadas. 


Después de casi dos meses de separación, esta vez fue él quien se vino a tierras Valencianas durante tres semanas. Nunca había convivido con alguien tanto tiempo seguido, he tenido una relación larga, pero cada uno estaba en su casa, no 24/7 juntos. La experiencia ha sido como poco curiosa, soy una de esas personas que realmente necesitan su espacio y que se saturan cuando comparten más tiempo de la cuenta con alguien. He tenido mis momentos de agobio y en forma de rebote le han llegado a él, sin embargo por lo general ha sido muy agradable. Podía despertarme todas las mañanas y verle a mi lado al abrir los ojos, y aunque le odiaba un poco por robarme la sábana y no estarse quieto en toda la noche... Lo que sentía al saber que estaba junto a mi, no lo cambiaría por nada (Puede que por un viaje al mundo mágico de Harry Potter dudase.)

Ahora todo se está volviendo difícil, la vuelta de él a casa no es algo que lleve especialmente bien. Para mi los años empiezan en Septiembre, así es como yo organizo mi vida. En Septiembre inicias las clases, te metes en proyectos nuevos y decides la dirección que llevará tu vida en lo que queda de año. Por mi parte he decidido abarcar probablemente más de lo que luego podré cumplir, y lo he hecho para no tener tiempo, realmente me aterra la idea de tener tiempo y sentirme tal y como me siento ahora, vacía, sola y con una meta que está a tan larga distancia en espacio/tiempo que me entran hasta mareos. 

Cuando empiezas una relación a distancia sabes que no va a ser fácil, pero solo lo sabes de forma teórica porque a la práctica, al menos yo, no tenía ni idea, no he llevado relaciones así. Estoy acostumbrada a poder llamar a mi pareja y media hora después estar tomando algo con él, o en las taquillas del cine comprando unas entradas. Ahora no solo no puedo verlo cuando quiera, tampoco puedo mantener contacto con él siempre que quiera y es más duro de lo que pensaba. Sí, soy una persona que necesita su espacio, pero de igual forma necesito compañía y de quien quiero un abrazo no puedo recibirlo.

 Total que cada vez que me pongo a pensar mucho en ello me echo a llorar de pena y desesperación, porque aunque busque soluciones, todas requieren tiempo y paciencia y eso me hace desesperarme más y sentir más pena, vamos que todo se convierte en un circulo vicioso de malestar al que no le encuentro salida. Intento aferrarme a la idea de que todo mejorará, de que con esfuerzo todo se consigue y que al final valdrá la pena, que estaremos unidos y seremos grandes, que nada va a poder con nosotros. Ni el tiempo, ni los 2.500 kilómetros, ni las cuentas corrientes vacías... Pero cuesta lidiar con la idea de que por ahora solo tengo una promesa de encuentro para de aquí tres meses, videollamadas y una camiseta que ocupa un cajón entero porque me asusta la idea de llenar el hueco que él ha dejado.






19 de junio de 2013

Unas horas...

Hará algo más de dos meses tropecé con una persona muy especial, en ese momento no tenía ni idea de que llegaría a ser especial, pero ha ido haciéndose un hueco día a día. El caso es que apareció cuando realmente ya no esperaba que apareciese alguien.

 Lo mejor de él es que es cada cosa que quiero de otra persona, lo peor de él es que vive a unos 2.500 kilómetros de mi. A estas historias de amores a distancia siempre les pasa lo mismo, más de un 70% no llegan a conocerse nunca. Al principio no tenía ninguna intención de tomármelo enserio, la verdad es que no se en que momento dejó de parecerme una opción no ir a verle, "Haz aquello que no puedas no hacer", así que hace 36 días me compré unos billetes, y de alguna forma me metí de cabeza en esta aventura.

Mañana a las 10:35 cojo un avión que me llevará hasta la persona con la que llevo compartiendo absolutamente todo los últimos dos meses, con quien hablo horas y horas, y a quien Skype solo me ha dejado ver pixelado, estoy aterrada.

A ratos me molesta un poco que la gente piense que soy muy segura de mi misma y que siempre estoy tranquila. Ahora tengo mucho miedo, técnicamente son muchas vertientes de miedo...

 Temo parecerle   menos guapa de lo que lleva pensando este tiempo, que le moleste algo de mi y le toque aguantarme una semana, temo que en persona no congeniemos, o que nos irrite la voz del otro (A saber como sonamos al natural), temo que todo sea un desastre  aunque también temo que todo sea fantástico y salga bien, y a partir de ahora se vuelva muy difícil la situación. Pero principalmente y por encima de todo lo demás, temo que esto lo cambie todo y pierda por algo a esa persona que es cada cosa que quiero de alguien.

No creía que fuese a llegar realmente este momento, llevo contando días desde hace más de un mes, y ahora estoy a unas horas de él, con la maleta hecha, con la ropa que me voy a poner mañana preparada, escribiendo esto y ¡Dios! ¡Me he despellejado los labios! 

Estoy nerviosa, asustada, histérica, impaciente y absurdamente feliz (Aunque no acabo de creérmelo) 

¡Ni siquiera tengo ni idea de que es lo primero que voy a decirle!



Bueno, realmente escribo esto, porque si en una semana no doy señales de vida, será porque he sido secuestrada por un maníaco que liga con chicas por Internet, haciéndose pasar por un canario de 20 años buenorro. Tras esto os adjunto su dirección (O lo que él ha dicho que es su dirección) y su numero de teléfono, para que aviséis a la policía y tal.

PD: Es broma, ya me las he apañado para esconder los cuchillos de carnicero en la maleta.

10 de junio de 2013

Por este documento se garantiza mi felicidad.



         El documento exige a los firmantes que se diviertan, que disfruten, que viajes y sean felices durante el tiempo que vayan a estar juntos. 
         Los contratantes no van a hacerse daño, no van a llorar si no es de risa, no van a tener complejos el uno con el otro, van a mantener relaciones sociales al margen de la pareja, no van a vivir juntos para no gastarse, no van a pelearse para después encontrarse y otra vez pelearse, no van a darse celos con otras parejas ni con otras personas ni van a dejar que terceras personas interfieran en su relación. 
         Se comprometen a hablar las cosas antes de que llegue la incomunicación y a que, si uno de los dos decide que hay otra persona en su vida que merece más la pena que la otra parte contratante, la otra parte contratante lo entenderá y lo admitirá sin dramas y sin dolor. 

  Firmas de los contratantes .





Autora: Mara Torres
La vida imaginaria. 


Soy poco de usar las palabras de otros, pero este fragmento de La vida imaginaria me parece tan perfecto...


21 de mayo de 2013

Writers Write

     Me apetece escribir, tengo una especie de pelota en el pecho que quiere deslizarse por mis dedos hasta escuchar el "clac-clac" del teclado, esta pelota lleva un tiempo instalada, a veces se me olvida que está ahí. 

    Últimamente cuando he intentado escribir no ha salido nada, hace bastante que me hice plenamente consciente de que para mi escribir no es un placer o una afición, para mi hacerlo es una necesidad. Es mentira que en este tiempo de silencio no haya escrito, he escrito mucho, pero nada que pudiese ser colgado aquí. He escrito cartas que he mandado, otras que nunca serán vistas por las personas para las que fueron escritas y algunos otros textos que puede que algún día salgan a la luz. 

    Que no haya podido escribir nada para publicar, me ha hecho pensar mucho sobre por qué escribo, o mejor sobre por qué escribo lo que escribo. Los textos que consigo cuando estoy enfadada o dolida  son sin duda mucho más interesantes y divertidos, sin embargo cuando mi vida va bien, no solo no sé que decir, si no que además cuando lo intento salen cosas bastante flojas de las que no me siento orgullosa. 

    De alguna forma debería estar contenta porque significa que ahora todo va bien, pero incluso cuando todo va bien yo tengo que buscarle la pega al asunto. Echo de menos mis palabras, mi inspiración, la constancia de tener algo que decir, ser frases durante un rato...

     Aun así haré caso a algo que me dijeron no hace mucho "Vive felizmente mientras puedas, y cuando todo se hunda piensa que siempre podrás escribir sobre ello"


28 de abril de 2013

Pablito clavó un clavito...

           Esta vez es mentira eso de que un clavo saca otro clavo, porque yo tenía un clavo clavado, tan clavado que dolía cada vez que respiraba. El clavo llevaba tiempo oxidado y pensé que tal vez lo que tenía que hacer era buscar otro clavo para sacarlo, y así me vi rodeada de clavos que por mucho que se clavaban no sacaban al primer clavo. 
             Entonces llegaste tú, con el martillo de carpintero, que tiene eso de sacar clavos, y a base de chistes los has ido quitando todos, incluso el que estaba clavado hasta el fondo y que ya no sabía como sacar. 
           Y podrías haberte metido tú en mis huecos, pero aquí estás, cerrándolos con masilla y paciencia... Así que puedes coger el trozo de madera entero si te apetece, te dejo que me cuides, te dejo que me tengas, mientras no te claves y duelas. 


24 de abril de 2013

I'm going to die alone.


Hoy voy a escribir para mi, lo necesito. A menudo se me olvida que la meta que persigo en esta vida no es gustarle a los demás, si no lograr gustarme a mi misma, es más, la mayor parte del tiempo que paso intentando gustar al resto, no me gusto nada yo.

La vida me parece como una cuesta hacia abajo. Hay quien tiene vidas empinadas y otros que prácticamente viven en la llanura. A veces la cuesta se pronuncia y otras veces aparece una escalera mecánica que te baja durante un tramo.

La verdad es que no creo que mi vida sea una pendiente pronunciada, diría que a menudo está llena de césped, flores y mariposas. Las cosas suelen salirme como espero, como todos tengo mis momentos, pero por lo general la cosa avanza sin sobresaltos. Se me da bien hacer muchas cosas, no tengo problemas económicos, mi salud (o no salud) no me incordia muy a menudo, puedo permitirme hacer cosas que me gustan, como viajar, ir al cine o pasearme los días que hace sol. Tengo amigos que me quieren, mi familia me apoya en las decisiones que tomo, y el seguro del móvil me cubre uno nuevo cada vez que me roban el mío (Que no han sido pocas veces). No tengo vicios insanos (Si no contamos las dioptrías que me está creando mi adicción al pc) y sonrío cada dos por tres sin mucho esfuerzo.

Pues bien, una vez revelado todo esto, diré que no sé ser feliz, que en algún punto de mi cuesta me tropecé y desde entonces la bajo rodando. Tengo tanto miedo de que me hagan daño, que me hago daño antes de tiempo para ir preparando el golpe.

Es verdad que hay cosas en la vida que no me han ido tan bien, no es que hayan sido terribles, pero si es cierto que de alguna forma me han trastocado, y ahora, aunque quiero creer que tengo derecho (¡Que me merezco!) cosas buenas, a la práctica no lo aplico. Soy una masoca emocional y cuando no son otros los que me hieren, soy yo misma la que lo provoca, podría frenar el descenso, pero no tengo ni idea de como hacerlo. A ratos me encuentro peleando contra algo que no existe, peleando contra mi misma y pensamientos negativos que no sé como detener.

Intento abstraerme reinventándome, me busco nuevos caminos cuando siento que la realidad puede conmigo. Pruebo cosas nuevas, cambio mi estilo o mi pelo, busco amigos distintos, me propongo metas diferentes, me compro billetes de avión o cato géneros literarios que no me he molestado en leer antes. Hago cada una de estas cosas esperando que al final daré con la que me haga feliz, absolutamente feliz y durante un tiempo funciona, pero a la larga o bien esas cosas ya no quieren quedarse conmigo, o por el contrario soy yo la que de nuevo regresa al punto de partida y se siente perdida en su propia vida. Quiero por encima de todas las cosas tener algo que no me haga sentir gris, pero cuando llevo un tiempo sintiéndome rosa, el rosa se vuelve oscuro y acabo volviendo al tono asfalto.

Me siento una caprichosa. Si en mi vida no hay ningún problema grave ¿Por qué me siento tan vacía? ¿Por qué la mayor parte del tiempo parece que todo carece de sentido? ¡No me falta un brazo! No se me ha muerto nunca nadie, no he tenido que pasar por un divorcio, no me han violado, no me muero de cáncer, no paso hambre, no soy alérgica al gluten... Me autocastigo constantemente, me exijo mucho y no cumplo nada, y me enfado conmigo misma por exigirme demasiado y también por no hacer nada de lo que me exijo. Creo que lo doy todo cuando probablemente no esté dando nada. Siempre quiero más de los demás aunque los demás me den todo lo que tienen, y a la vez no se aceptar las cosas que me dan porque me parece egoísta cogerlas “Seguro que alguien lo merece más que yo”. Parezco segura y serena, pero mi cabeza es una batidora sin tapa. Consigo controlarme la mayor parte del tiempo, pero hay días (Como hoy) que mi pesimismo me gana la ronda y a base de ideas absurdas y agotadoras me deja cao.

Me siento muy perdida y ya que estamos confesándonos diré que normalmente lo único que quiero es un abrazo, aunque lo que me merezca sea un capón.

Pienso demasiado y me salta constantemente el cortocircuito en forma de lágrimas, gritos o palabras, mi cerebro se ha convertido en un amilanado introvertido, y para compensar todo este desastre, está la mascara de la tipa dura que sabe que puede comerse el mundo y que de hecho lo hará. Pues bien, de ella hablaré poco, porque la verdad es que todo esto se la trae al pairo. Cuando todo es caótico sale y arrasa con lo que se le ponga por delante, me levanta del suelo, me da unos azotes y me dice “O caminas o camino” así que ambas, la blanda y la dura caminamos, la blanda como puede, la otra con mucho estilo. Y ese es mi día a día, sin saber muy bien quien soy, sin ningún tipo de constancia, sin ganas, sin abrazos, sin  un buen motivo para existir, y sobre todo, y por encima de todas las cosas, sin puñetera idea de que quiero ser de mayor.  



15 de abril de 2013

Verona/Venecia

He pospuesto escribir esta entrada demasiado, siempre encontraba algún motivo absurdo para hacerlo, pero ya toca, porque si no al final carecerá de sentido. 
Cuando compré en un impulso los billetes para irme a Verona lo cierto es que lo que buscaba era una salida de emergencia a lo que me estaba quemando por aquí, tampoco medité mucho al respecto y no me di cuenta de que no puedes huir de los problemas si estos están en tu cabeza. En fin, al volver seguían presentes pero si es verdad que mientras estuve allí pensé poco. 


Verona, ciudad de Romeo y Julieta, romántica donde las haya, llena de encanto (Siempre que no se ponga a llover, si se pone a llover te cagas en todos sus muertos porque por algún motivo no hay cornisas en las que guarecerse). Pequeña, bonita y llena de amor de las formas más peculiares. 


A mitad de estancia allí teníamos (El amigo al que fui a visitar y yo) programada una escapada a Venecia para pasar dos días, ninguno había visto la ciudad y ambos teníamos grandes expectativas puestas en ella.

 Venecia es preciosa. Durante los primeros treinta minutos encontrarse con canales, barcas, casas antiguas y tiendas llenas de mascaras resulta fascinante, luego cuando te toca cruzar otro jodido puente o das con un puto callejón sin salida te das cuenta de que nunca, JAMÁS, la elegirías como ciudad para vivir. 


Tras mucho caminar llegamos a la conclusión de que en caso de una invasión zombie era de los peores sitios donde te podía pillar. Por un lado por que no sabes si una calle te llevará a un muro o a un canal, porque el agua se llenaría de muertos y no habría forma de entrar en ella, porque las calles son un enredo y sin mapa no hay quien se aclare, porque no hay opción de escalar por ningún lado y porque en toda Venecia solo encontramos 2 supermercados.


Es bonita, claro que sí, adoré perderme por ella, y eso de que huele mal es un mito que ha extendido gente remilgada, no es para tanto. Las calles acaban pareciendote todas iguales, vuelves sin darte cuenta a puntos en los que ya habías estado, las cosas son muy caras y a las calles se olvidan de ponerles el nombre para que no te pierdas.


Pero como ya he dicho me gustó perderme, total, estaba en buena compañía que era lo que importaba. Andé como no andaba en mucho tiempo, me rompí las botas, me dejé un pastón, me comí un donut delicioso y tropecé con el parking de las gondolas. 


El viaje fue lo que esperaba, encontré la calma que necesitaba (la vuelta ya fue otro cantar) y en él hice el mayor descubrimiento de los últimos meses. 


9 de abril de 2013

Siempre ella.

         Anoche hablaba con un chico y no se como acabó nombrando a su ex, después de enseñarme una foto en la que comprobé que la chica en cuestión era preciosa, me dijo: Pues si te parece bonita por fuera, por dentro lo era mil veces más, ha sido la única persona de la que me he enamorado. 
        Esto me hizo pensar que yo sé que ninguna de las personas con las que he estado al terminar nuestra relación han ido diciendo lo preciosa y encantadora que era yo, la esencia perfecta que había en mi interior, lo bonita que estaba al despertarme, que solo me han amado a mi de verdad... 
         Creo que estoy cometiendo un grave error en lo que respecta a mi vida sentimental... Y es el de no buscarme a vírgenes muertos de ganas de enamorarse.