3 de abril de 2011

Día 7. Resumiendo.


Después de una semana tendría que poder decir muchas cosas, pero la verdad es que no tengo ganas de decir nada.
He tenido mis momentos buenos y mis momentos malos, lo cierto es que durante estos 7 días he sentido bastante apoyo desde todas partes. Me he vuelto a tintar el pelo, he perdido peso y he hecho más ejercicio que nunca.

Ya duermo, es más, creo que si todo sigue bien dentro de poco volveré a dormir como una marmota, lo de comer ya es otro cantar, pero el tozudo de mi estomago no hace otra cosa que ponerse en tensión cada dos por tres, con muy mala leche. Hoy iba por la calle y he visto a una niña bizca con las llaves en la mano, creía que me apuntaba con ellas, ha dado un paso hacia mi y mi reacción ha sido de: "No me asesines" (Me he cubierto la cara y he dado un bote hacia atrás), luego me he sentido algo culpable, porque la pobre hacer no había hecho nada más que ser bizca y tener un aspecto algo extraño.

Podría decir muchas cosas, pero esta no solo ha sido la semana más larga de mi vida, si no también la semana en la que más mentiras he tenido que decir. He mentido al resto y me he mentido a mi, pero bueno, era la única manera de sobrellevarlo todo y no ir llorando por cada rincón de las calles de Valencia. Hoy ha sido el cuarto día de no llorar, porque derramar un par de lagrimitas viendo una película no cuenta.

He sentido muchos vacíos temporales que no sabía como rellenar, al final opté por andar y andar. Ayer participé en una pelea de almohadas para desfogarme un poco y
al final un tío me dio un codazo en la cabeza, ahora me duele si me toco. El martes me hice un pendiente nuevo, el jueves conseguí mi hotel en Roma, el miércoles discutí con mi madre, el viernes me comí mi primer helado entero, el sábado me desperté en una casa que no era la mía, el lunes recogí ramas y hoy he visto orgullo y prejuicio sin llorar, con dos de las personas más importantes ahora mismo para mi.

Tengo intención de retomar lo que he abandonado esta semana y a poder ser leer otra vez...

Solo han sido 7 días, pero 7 días muy largos que parecían no acabar nunca.

Este mes la factura del teléfono va a ser mucho más alta que los anteriores.


No se cuando volveré a animarme a escribir.



Dibujo que he hecho hoy... Creo que representa una parte de mi. Pero solo "creo"

29 de marzo de 2011

Día 1. Demasiado real.

Ayer tenía la frase perfecta para describir mi estado. Cuando ando pienso en lo que sería perfecto escribir, luego llego a casa y no lo transcribo porque o es demasiado crudo o algo estúpido. De todas maneras decía algo así como “Cuando llevas tanto tiempo con los ojos cerrados y de pronto los abres y ves el mundo, te jode que siga siendo bonito, que aunque tu te sientas vacía por dentro ningún agujero negro se ha tragado nada más que tu alma, saber que solo eres

una partícula en el mundo jode a cualquiera”

Nunca explico lo que escribo porque siento que pierde la gracia, pero esta vez diré que mi vida se ha centrado en una sola persona durante más de un año y que ayer... Bueno ayer yo me enteré de que hacía meses que todo se había ido al traste. Lo peor de todo fue darme cuenta de que el puto mundo no estaba resentido, que daba igual, al sol le daba igual, las plantas no había perdido el verde y las moscas seguían siendo pesadas. Hay momentos en tu vida que te gustaría que una estación espacial en mal estado atraviese la atmósfera y caiga sobre tu cabeza, así todo se esfuma. Tampoco pasó, porque aunque yo creía que tenía una racha de suerte era una ilusión comparada con la mala suerte que me acompañaba.

Aveces me avergüenzo de mi misma, esta vez no va a ser así porque ¿Qué cojones? No he hecho nada mal.

¿Sabias que si buscas en internet: “Como superar... “lo siguiente que sale predeterminado es “Una ruptura“Una infidelidad”? Ironías de la vida.

Ayer me sentía fuerte, creía que nada iba a aplastarme, obviando lo sucedido, quiero decir, mi fortaleza iba tan lejos que podía retener las lágrimas, aunque mirase donde mirase nos viese a los dos.

En el burger sonaba Sabina y decía “Tanto la quería, que, tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.” Cuando estas cosas pasan siempre suena Sabina. ¿19 días?

Saber la verdad no fue un bálsamo, aunque me alegro de saberla, no me gusta tener que estar en la posición de decidir, odio tomar decisiones, siempre lo he odiado y esta es una de las más difíciles de mi vida.

Ayer me sentía fuerte. Esta mañana la realidad me ha golpeado. No se si esperaba que fuese una pesadilla, últimamente las tengo tan cruentas que no me hubiese extrañado. Pero no era una pesadilla, era real, la persona a la que amaba, a la que amo, dejó de amarme durante bastante tiempo como para tenerme engañada varios meses ¿Cómo no llorar? Quería dormir hasta las 7 de la tarde, pero a las 12 estaba despierta, sola y triste. Ayer fue horrible, hoy lo ha sido más.

Estoy dividida, estoy rota, se han llevado una parte de mi que no se como voy a recuperar ¿19 días? Habrá que probar.

Hoy no duermo sola, hoy la casa no está vacía y en silencio, hoy creo que podré dormir.


18 de enero de 2011

Fuego

Hay días que da igual hacia donde gires la cara que te vas a llevar una bofetada, una fuerte y dolorosa que te hará llorar hasta que parezca que has metido la cabeza en agua de mar. Te llenas de mocos, saliva, te escueces los ojos y cuesta respirar, duelen los abdominales y tienes angustia... Esos días son muy desagradables, esos días me gustaría tener un bunker donde esconderme de las bombas que quieran tirarme.

Sin embargo hay otro tipo de días que odio más que los anteriores, los días en los que me quemo, me deshago de la pena, del malestar, del amor y me vuelvo un ser asquerosamente racional, que solo detesta, se enfada y gruñe, esos días ninguna bomba me revienta en las manos, esos días guardo la granadas en el saco para devolverlas más adelante, y así es como siento que me consumo, que aplasto al pequeño ser débil que hay en mi, le echo a un rincón y me pinto dos rayas negras en las mejillas con los dedos. Odio esos días, porque en esos días no te quiero. Pero da igual, porque a ti no te importa.

7 de diciembre de 2010

Triste

Aveces consigues hacerme sentir tan pequeña, tan insignificante, tan nada... Tú eres una parte de mi, como un tatuaje que debo enseñar a todo el mundo, pero ¿Y yo? Siento que soy más bien una moneda escondida en tu bolsillo, o un secreto que no sacas por verguenza.