18 de enero de 2011

Fuego

Hay días que da igual hacia donde gires la cara que te vas a llevar una bofetada, una fuerte y dolorosa que te hará llorar hasta que parezca que has metido la cabeza en agua de mar. Te llenas de mocos, saliva, te escueces los ojos y cuesta respirar, duelen los abdominales y tienes angustia... Esos días son muy desagradables, esos días me gustaría tener un bunker donde esconderme de las bombas que quieran tirarme.

Sin embargo hay otro tipo de días que odio más que los anteriores, los días en los que me quemo, me deshago de la pena, del malestar, del amor y me vuelvo un ser asquerosamente racional, que solo detesta, se enfada y gruñe, esos días ninguna bomba me revienta en las manos, esos días guardo la granadas en el saco para devolverlas más adelante, y así es como siento que me consumo, que aplasto al pequeño ser débil que hay en mi, le echo a un rincón y me pinto dos rayas negras en las mejillas con los dedos. Odio esos días, porque en esos días no te quiero. Pero da igual, porque a ti no te importa.

7 de diciembre de 2010

Triste

Aveces consigues hacerme sentir tan pequeña, tan insignificante, tan nada... Tú eres una parte de mi, como un tatuaje que debo enseñar a todo el mundo, pero ¿Y yo? Siento que soy más bien una moneda escondida en tu bolsillo, o un secreto que no sacas por verguenza.

17 de octubre de 2010

-¿Estás triste?

-No

-¿Enfadada?

-Tampoco.

-¿Defraudada?

-Vacía... Ya no encuentro distinción contigo entre hacer el amor y follar

14 de septiembre de 2010

Libros!

Supongo que debería ponerme a dormir, ya es de madrugada, hoy es 14 de septiembre, mañana miércoles empiezo la universidad, es mi último día de vacaciones y ¿Para que engañarnos? Parece el primero, porque estos últimos tres meses han sido un vacío prolongado, en el que me he imaginado todas las posibles cosas que puede suceder durante los primeros días de clase, incluso como serán mis futuros meses. Puede parecer estúpido, pero creo que era mi mayor distracción.

Durante este tiempo de no hacer nada, de pensar en mi misma, de aceptar que se me viene encima una nueva “aventura”, además de ver series me he dedicado a la lectura. Algunos dicen que me he pasado un poco, es verdad que los 16 libros que he devorado no eran todos un plato de mi gusto, pero si he encontrado un par de tesoros que no pienso olvidar.

El primero es “Memorias de una Geisha”, todos me dicen que han visto la película, que es buena o que es un tostón, solo puedo decir que el libro es una delicia, que a pesar de no decir mucho trascendental atrapa.

Por otro lado está “El juego de Ender” nunca me había interesado la ciencia ficción, pero este me sorprendió gratamente, no puedo decir algo profundo sobre él, no lloré, ni descubrí nada que no supiera, aunque tampoco puedo decir que sea únicamente entretenido, es un buen libro, un libro que recomiendo a todo el mundo.

Lo último que voy a recomendar es la trilogía de “Los juegos del hambre”, de estos libros si puedo decir mucho, puedo decir que me han puesto los pelos de punta, que se me ha cortado el aliento al leer parte de ellos, que me han hecho reflexionar sobre este mundo, sobre como podemos llegar a ser las personas, sobre el hambre que no paso, todo de una forma muy amena, con un lenguaje impecable, con unos protagonistas que reflejan los sentimientos con el paso de las novelas... La verdad es que me ha impresionado tanto que al terminar el último hace unos minutos no he podido evitar encender el ordenador y ponerme a escribir. Más adelante espero hablar de esta trilogía con profundidad, pararme a analizarla, pero por el momento, si queréis leer una saga buena, de las que no han sacado en mucho tiempo (Ya que las editoriales han estado cegadas por los libros de vampiros románticos y las historias de zombies) esta es la adecuada, tanto para jóvenes como para adultos, porque definitivamente “Los juegos del hambre” no puede ser encasillada como literatura juvenil.

Creo que a partir de ahora, quiero decir, a partir de mañana solo tendré tiempo de leer ensayo filosófico...