16 de enero de 2009

Corregir

Al final ser un año más mayor no fue tan mal, tampoco fue como hubiese deseado que fuera, pero esperar más de lo que se puede tener es un absurdo humano inevitable.

Claudia empezó el año con buen pie y se cortó el pelo como había pensando, porque para borrar malos momentos lo más fácil era eliminar la imagen con la que los había pasado y solo hizo falta pedir cita y dejarse hacer usando la excusa de “Quería un cambio pero no sabía el que” Los humanos no sabemos que es lo que necesitamos porque no tenemos del todo claro que es lo que queremos y aun que Claudia corriera hacia donde pensaba que su corazón le pedía al llegar se daba cuenta que solo había malgastado aire y que en realidad ese no era el lugar, pero poco a poco las cosas tienen que ir solucionándose para ir dejando paso a problemas mayores.

Un día Claudia le preguntó a su padre si era difícil ser mayor y él, un hombre poco común , le contestó que era no era difícil pero que suponía un montón de responsabilidades, estoy segura de que Claudia en ese momento no entendió la palabra “responsabilidad” y ciertamente ahora no la entiende del todo pero parece que la va entendiendo y deberías estar de acuerdo conmigo de que es una de las putadas más grandes que te hace la vida y a la vez de las más satisfactorias, como una vez me dijo una persona: A la gente nos gusta que nos hagan sufrir. Y es así, toparse con complicaciones o con cosas que nos hacen llorar hacen este camino, que tristemente tiene fin, mucho más entretenido, porque las historias de amor trágica que nosotros vivimos al contárselas al resto suenan románticas, porque lo que lo que molan escuchar son los problemas y no las alegría, porque de las alegrías no se opina, se aceptan y punto.

Pavese dijo algo así:
“Ayuda a una persona y verás como dentro de un tiempo cuando esté feliz, lo maldecirás por esa sonrisa”

Pues esto es algo así y que ahora Claudia este bastante apática con el mundo, solo demuestra su poca apatía, es decir que las cosas malas no duran para siempre y cuando no pasan buscamos el modo de que pasen y esa situación que vive no es más que la búsqueda de la persona a la que le toque las narices que Claudia pase mucho del mundo.

Bueno, admitiendo que este no es el típico texto de “Claudia” y bastante menos confuso que el anterior, que si, como dijeron era poco clasificable… Desearos Feliz año nuevo con retraso y haber si vuelvo a escribir con la misma frecuencia que antes.

Besos






PD: Hoy iba de citas.
PD2: Menos mal que la mujer no tenía carnet de conducir y no llegó a coger el coche XD

29 de diciembre de 2008

Exceso de velocidad

Pondré la mente a 200 kilómetros por hora,
Directa a la M-30 en plena salida navideña.
No he hecho maleta para no llevar peso de más
Tú eres mi peso de menos que estoy dejando atrás.
Tal vez debería llevar una bolsa de plástico en el bolsillo,
Nunca se sabe si vas a topar con algo que te cause vomitera.
¡Jodidos airbags de mierda, esta vez ya no los cambio!
Y en los periódicos anuncian un accidente de gran magnitud,
Una joven sufre un choque frontal con un cartel de salida,
No de entrada, de salida.
Una cabeza abierta y sesos desparramados,
Pero no se puede afirmar que ese sea el motivo de su muerte,
Se dice que el problema fue un exceso de sobre carga,
Quiso dejar de pensar haciendo carretera y tantas horas sola la llevaron al delirio.
No encontraron toma a tierra al hallarla chamuscada,
¡Por eso estalló la mujer!


Me gusta la rareza de estos textos, ¡Feliz Navidad!



11 de diciembre de 2008

Dieciseis

Él se paseaba por la casa a su antojo, dejando allí por donde pasaba el olor que unos minutos después encontraría Claudia y que le hubiese gustado no haber olido nunca, porque era como un golpetazo contra su pituitaria, un puñetazo en el estomago, un beso dulce en el ombligo y un susurro en el oído, era un mordisco en la garganta y estar contra “el cuerpo y la pared”, no soportaba esos días en los que la casa olía al olor que el había dejado sin dejarlo, él estaba tan lejos que la posibilidad de que su esencia siguiera allí era tan remota como encontrar los peucos de cuando era pequeña entre los montones de cajas que aun tenía por desembalar.
Buscó como una histérica un reloj por la casa, porque ella nunca usaba reloj y aun así sentía la necesidad de mirarlo de vez en cuando, eran las doce de la noche. Solo quedaban tres días y por eso su recuerdo estaba tan palpable en cada rincón. Masculló una maldición, con cada minuto que pasaba más le aterraba él echo de que estaba cerca de dejar un año atrás y volverse mayor, algo más mayor de lo que era y no tenía especial ganas de que ocurriera. Tal vez para despejarse, marcar el cambio y dejar de fingir que lo inevitable no iba a ocurrir, podría ir a la peluquería y hacerse el pelo corto, siempre lo había querido llevar corto, pero nunca había sentido el valor de hacerlo, a él le gustaba largo, en realidad a todos o a casi todos les gustaba largo su pelo, pero ella no estaba segura de si lo que quería era gustar al resto o mirarse al espejo y decir: no soy yo, pero si la persona que quiero ser.
Corrió como una posesa hacia la habitación, como si allí fuera a encontrar la salvación de lo que le esperaba, llamadas, muchas llamadas y felicitaciones que no quería recibir, aquel cumpleaños no iba a ser comparable con el anterior y no por el hecho de que callera en lunes, el problema era que él no estaba, que no estaba él ni había nadie, que no sentía que alguien la quisiese lo suficiente como para pasar ese día de un modo diferente, ella no se sentía especial y nadie la iba a considerar así en tres días.
No tenía la intención ni de celebrarlo sola, a la porra el día de su nacimiento, no valía la pena recordar algo desagradable. (No podía evitar recordarlo a cada hora y por eso miraba el reloj)
Se escondió entre las sabanas como una niña pequeña y antes de dormirse miró el reloj de la mesilla de noche.

“¿Cuántas personas crees que me felicitarán?”
“Yo”
“¿Tú por cuantas personas vales?”
“Por las que tú quieras, pero nadie te va a querer como yo”
“Espero que si me quiera alguien como tú, incluso más… si no estoy perdida”


Has sido una inspiración

Confesión: Estoy teniendo un problema con el tiempo

7 de diciembre de 2008

Tiempo


-Imagina que el tiempo se detiene durante un año y ese año se vuelve tuyo, solamente tuyo, ya nadie te puede arrebatar ese tiempo porque no importa lo que hagas o te hagan los demás, después de esos 365 días volverás a empezar y será como si nunca hubiese pasado nada. El tiempo se pondrá en marcha, los relojes volverán a dar vueltas y tú regresarás a este momento, no habrá arrepentimientos de lo hecho porque sería como si no hubieses hecho nada, todo lo destrozado volverá a su lugar, excepto que tú recordarás lo que pasó, pero ya nada estará mal… ¿Qué harías durante ese año?

-Buscar la forma de alargar el tiempo otro año más.



¿Cuántas veces he suplicado por poder hacer “control + z”?
Pero sin un limite de deshacer volvería tanto tiempo atrás que probablemente cuando cumpliese 16 años yo ya no fuera yo ni parecida, corregiría tantos pasos en falso que me volvería alguien huraña, pero sospecho que eso me llegará con el tiempo.